Usar tu brazo en lugar del smartwatch es posible

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Los smartwatch se enfrentaron a grandes problemas en su lanzamiento, en cuanto al uso. Los smartphones no paran de crecer en tamaño, y este crecimiento permite al usuario nuevas formas de interacción con él, desde el primer iPhone de 3.5 pulgadas al Galaxy Note. Si hablamos de relojes inteligentes, las interacciones están muy limitadas por la diagonal, y hemos visto varias propuestas antes de establecerse un estándar.

Para conseguir incorporar un tamaño mayor de pantalla, Samsung lanzó un smartwatch curvo. Este mayor tamaño de pantalla permitía al usuario una interacción mucho más parecida al smartphone tradicional, lamentablemente, era un dispositivo que llamaba demasiado la atención, y acabó rápidamente en el olvido de todos.

La siguiente interacción la realizó Apple, añadiendo la corona del smartwatch como parte fundamental en la navegación. Este elemento clásico en los smartwatch permitía al usuario interacciones con la interfaz sin tapar el pequeño tamaño de pantalla. La evolución de este sistema llegó con el Gear S2, incorporando un anillo que nos permite desplazarnos por la interfaz circular de forma muy rápida.

Pero la Universidad Carnegie Mellon logró una forma mucho más revolucionaria de interacción con los smartwatch, utilizando la piel de nuestro brazo como pantalla táctil, de una forma similar al trackpad de nuestro portátil.

Usa tu brazo como si de un smartwatch se tratase

La base de esta tecnología es la emisión de señales de alta frecuencia por nuestra piel, señales que emite un anillo y reciben un par de conductos localizados en la correa del reloj. Gracias a esta combinación, utilizando triangulación, seremos capaces de convertir nuestro brazo en una superficie bidimensional para controlar la interfaz del reloj.

La electricidad emitida por el anillo es de mínima potencia, y ya estamos acostumbrados a ella, ya que produce una descarga similar cuando utilizamos las pantallas de los smartphones, y ni la percibimos.

Una vez creado el espacio, podremos efectuar gestos como los que normalmente realizamos en una pantalla, scroll, control de un cursor, e incluso iconos de acciones rápidas. Si sobre el espacio de nuestro brazo localizamos aplicaciones, al tocar una zona concreta podremos por ejemplo abrir cierta aplicación. También podremos utilizar el brazo como lienzo para pintar, aunque veo difícil la aplicación de un teclado tipo Swype.

El equipo creador no tiene intenciones de realizar negocio con esta tecnología, ya que a priori le falta madurez, sobre todo en cuanto a la estabilidad del sistema, según la hidratación de la piel o la temperatura, la resistencia de la piel cambia y es complicado estar constantemente adaptándose.