Clean Code y TDD, claves en el futuro de la programación

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En el ámbito de la programación, aumentar la productividad resulta clave para entender, interiorizar y mejorar cualquier proyecto en el que estemos involucrados. No obstante, en según que esquemas de trabajo, tratar de mejorar un código que ha desarrollado previamente otro colega de profesión resulta especialmente complejo.

En el sector al que hacemos referencia, una de las responsabilidades que se deben asumir desde el programador que comienza a desarrollar un código es mantenerlo lo suficientemente limpio como para que cualquier otro programador pudiera trabajar con él y seguir desarrollando y manteniendo nuevas funcionalidades. 

Clean Code o cómo facilitar el desarrollo tecnológico

Desarrolladores de la talla de Ward Cunningham o Kent Beck apostaron por el Clean Code como la estrategia que se debía seguir en el ámbito de la programación. En base a ella, se persigue el objetivo de crear código que no fuese únicamente capaz de implementar una solución que funcione y que resuelva un problema. Sino que, además, éste sea legible para terceras personas que, en un futuro, deseen seguir trabajando a partir de ese mismo código. 

La nomenclatura ocupa un papel básico en esta nueva corriente de la programación. Al igual que ocurre con un artículo de prensa, escoger buenos nombres es fundamental a la hora de ofrecer la posibilidad de que nuestro trabajo pueda ser continuado por cualquier otro compañero de profesión.

Además, también es una buena herramienta para aquellos casos en los que un mismo programador se tiene que enfrentar a un código que ha escrito años atrás y que, por su evolución profesional, ya no está familiarizado con el mismo. 

Test Driven Development, apostando por el cambio de mentalidad

El TDD, Test Driven Development en inglés, se ha convertido en uno de los recursos por los que cada vez apuestan una mayor cantidad de profesionales. Se trabaja, en un primer momento, sobre la prueba para, a posteriori, implementarla en un flujo de trabajo. De este modo, a través de esta técnica es posible comenzar con el desarrollo de un producto a través de la escritura de pruebas.

Entre las múltiples ventajas que proporciona este cambio de paradigma, se encuentra la posibilidad de que siempre se garantiza que el software en cuestión cumple con las reglas del negocio. Además, y gracias a que a la hora de implementar el código ya se han comprobado los posibles errores, el código introducido es de calidad, limpio y funcional. Dando la posibilidad de trabajar sobre el mismo en un futuro, creando un código mucho más tolerando a cambios.

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