Ara, el teléfono modular que está destinado al fracaso

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En la ya pasada Google I/O, la compañía de Mountain View decidió presentar su prototipo final de Project Ara, que sale de su desarrollo y pasa a llamarse simplemente “Ara”.

Ara es un teléfono modular mucho menos ambicioso que lo que nos mostraba inicialmente Google, ya que ya no es posible cambiar el hardware interno del teléfono, únicamente los periféricos. Si pensábamos que podríamos agregarle más memoria RAM, mejor procesador o pantalla, en la versión que saldrá el próximo año al mercado, no será posible.

El terminal dispondrá de 6 ranuras de expansión, en las que podremos colocar cámaras (con distintos tipos de lente), altavoces, sensores, pantallas secundarias, proyectores, cuantificadores y todo aquello que se les ocurra a los fabricantes de los módulos. Para poder intercambiar uno de estos módulos no será necesario reiniciar el terminal, bastará una orden a Google Assistant (o Google Now) para deshabilitar el módulo conectado y permitir la desconexión física desactivando su electroimán asociado. Todas las conexiones de los módulos se realizan utilizando la red Unipro, controlada mediante Android N de forma nativa.

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La propuesta de Ara parece ahora una expansión de la ranura que ha incorporado LG en su flagship, el G5, en lugar del proyecto que cambiaría el smartphone. Pero la realidad es que por detrás va mucho más, y esta es solo la primera fase, para un proyecto que vio la luz por primera vez en 2013, ya es necesario sacar algo para comenzar las pruebas en real. Así, a finales de este año estará disponible el terminal para desarrolladores.

Esperemos que poco a poco las funciones que Google anunció en los inicios del proyecto, como el intercambio de los módulos internos, vayan llegando en futuras versiones del teléfono.

El problema de Ara

El mercado de los teléfonos inteligentes está totalmente copado, hay modelos de todas las clases, colores y precios, y este terminal finalmente no supondrá un diferencial. Por sus características de modularidad será más grueso y pesado que la competencia, pero ofrece únicamente algunas mejoras para diferentes nichos de mercados. La idea de construirte tu terminal como si de LEGO se tratara es muy interesante, pero el público no sabe lo que quiere, y ampliar el número de opciones dificulta su elección.

El éxito de los flagship consiste en traer lo mejor posible en todos los apartados de un terminal, tanto internamente como externamente. En este dispositivo tendrás que seleccionar las funcionalidades de mayor valor para ti, y posteriormente buscar en el mercado qué fabricante lo incorpora en una de estas piezas magnéticas. Demasiadas variables.

Desde mi punto de vista, el teléfono es perfecto para ciertos nichos de mercado siempre y cuando las piezas acompañen. Si consiguen grandes fabricantes, por ejemplo, de fotografía, hacerte tu propio dispositivo con un gran sensor con lente, batería extra y linterna/flash, puede llegar a resultar útil como cámara en viaje.